Small self-sufficient farms / Granjitas autosuficientes

Just how little land can you get by with and still be able to be self-sufficient? Well, that depends of course on what you mean by self-sufficient. It is hardly ever possible to be 100 % self-sufficient, because you can’t really produce all the things that you need and use. But if the definition is to produce most of ones food and exchange some of the products for other stuff then that is surely possible.

There is of course the factor of the quality of the soil. A well-drained soil with access to water will naturally be much more productive than a compacted, poor and ill-treated piece of earth. The good thing is that a poor soil can rapidly be improved and made more fertile applying methods like bio-intensive growing or the theories of permaculture.

In his classic guide for realists and dreamers “Self-sufficiency”, published in 1976, John Seymour gives an example of a one-acre farm (4,046 m2). He envisions a square layout divided in smaller areas, with a tiny house, a larger area for keeping animals and growing fruit trees. The other half of it is divided in four different strips for a vegetable garden. One of the strips is kept inactive for four years, while the other three is rotated every year with different crop groups for improving soil fertility.

John Seymours layout for a one acre self-suffient farm. (Ilustration by Dorling Kindersly)

Critics ha argued that the whole layout is out of scale and that it is impossible to keep a cow on such a small land. Perhaps that is more due to technical issues of the romantic and seducing illustration. Seymour himself writes in the book that you will need to buy plenty of food for the animals to keep them going, there is just not enough space to grow their food on one acre. He says whether you have chosen to be vegetarian or none-vegetarian, the animals are an important part of any farm, not just for giving you food like milk and eggs, but for the important part they play in the natural cycle of growing.

What you most surely will need is to apply intensive methods of growing more on less space. Applying the best growing methods in your backyard or a small detached orchard you could be self-sufficient on even less space. In Brett L. Markhams book “Mini Farming: Self-Sufficiency on 1/4 Acre” the author argues that an average family can produce 85 % of their food on just a quarter of an acre and even earn money on it.

According to John Jeavons’ method for growing bio-intensively you can produce the complete diet for feeding one person on just 316 m2, while conventional farming methods will require as much as 1400–1800 m2 and also still need the addition of fertilizers from other areas. Intensive farming will without doubt play an import role in the future for feeding more people on less space.

¿Con cuanta tierra puede uno ser capaz de ser autosuficiente? Eso depende por supuesto de lo que quieras decir con autosuficiencia. Casi nunca es posible ser 100% autosuficiente, porque realmente no puedes producir todas las cosas que necesitas y usas. Pero si la definición es producir la mayoría de los alimentos e intercambiar algunos de los productos por otras cosas, entonces seguramente eso sea posible.

Por supuesto hay un factor decisivo que es la calidad del suelo. Un suelo bien drenado con acceso al agua será, sin duda, mucho más productivo que un pedazo de tierra compacta, pobre y maltratada. Lo bueno es que un suelo pobre puede mejorarse rápidamente y hacerse más fértil aplicando métodos como el cultivo biointensivo o las teorías de la permacultura.

En su guía clásica para realistas y soñadores “El Horticultor Autosuficiente”, publicada en 1976, John Seymour da un ejemplo de una granja de menos de media hectárea (5.000 m2). Él se imagina un diseño cuadrado dividido en áreas más pequeñas, con una casita, un área más grande para el mantenimiento de los animales y el cultivo de árboles frutales. La otra mitad está dividida en cuatro tiras diferentes para un huerto. Una de las tiras se mantiene inactiva durante cuatro años, mientras que las otras tres se rotan cada año con diferentes grupos de cultivos para mejorar la fertilidad del suelo.

El esquema de John Seymour para una granja autosuficiente en media hectárea. (Ilustración de Dorling Kindersly)

Los críticos han argumentado que todo el diseño está fuera de escala y que es imposible mantener una vaca en un terreno tan pequeño. Quizás eso se deba más a problemas técnicos de la ilustración romántica y seductora del libro. El mismo Seymour escribe en el libro que necesitarás comprar suficiente comida para mantener todos los animales, simplemente no hay suficiente espacio para cultivar sus alimentos en el espacio limitado. Él argumenta que independientemente si hayas elegido ser vegetariano o no vegetariano, los animales forman una parte importante de cualquier granja, no solo por darte alimentos como leche y huevos, sino por la parte crucial que desempeñan en el ciclo natural de crecimiento.

Lo que seguramente necesitarás es usar métodos intensivos para conseguir cultivar más con menos espacio. Aplicando los mejores métodos de cultivo en el patio trasero de la casa o en un pequeño huerto separado, podría llegar a ser autosuficiente incluso con menos espacio. Brett L. Markham argumenta en su libro “Mini Farming: Self-Sufficiency on 1/4 Acre” que una familia promedio puede producir 85% de su comida en solo un cuarto de un acre (1.000 m2) e incluso ganar dinero en ella.

Según el método de John Jeavons para el cultivo biointensivo, se puede producir la dieta completa para alimentar a una persona en solo 316 m2, mientras los métodos de cultivo convencionales requerirán entre 1.400-1.800 m2 al mismo tiempo que necesitarán fertilizantes traído desde otras áreas. La agricultura intensiva sin duda jugará un papel importante en el futuro para poder alimentar a más personas con menos espacio.

Mountain ecosystems / Ecosistemas de montaña

“La cultura que hace el paisaje” (The culture that makes the landscape) is an anthology of articles published by Pedro Montserrat Recoder, who was a passionate naturalist and ecologist, with a great knowledge about the natural resources of the Pyrenees. Montserrat describes the mountainsides as integral ecosystems, where the water runs like blood through a living body, and where all parts have a vital function part in keeping the system alive and in balance. Each stratum of the slope fulfils a function and the landscape has been forming for thousands of years, thanks to the interaction of the animal world with the plant world. Through the agriculture man and the pasture of his animals the landscape has been shaped, as we know it today. “You can not talk about agriculture without livestock or livestock without the social, environmental, cultural relationships that are related to the evolution of man and give feature to the landscape,” he has said.

From the inhospitable mountain peaks, through its forests, meadows, pastures, fields, dry land crops, and reaching the plains with its orchards and irrigated crops, the nearby presence of different animals eating the vegetal products in interaction with the microbial and animal life underground, is what has nourished and shaped the landscape. Montserrat gives special importance to the ceaseless work of earthworms to process all the remains and produce humus, “create earth” which is a necessary capital for a fertile soil. Their subsurface movements work like tillage to keep the soil humid and aerated.

The author warns against monocultures and the selective and simplified productivity that, with its dependence on material brought from outside, many times ends up producing less than what it consumes. To generate biodiversity, natural forces and processes must be encouraged, which over time generates stable and well-organized systems. Pastures are an organized form of natural selection, where domesticated herbivores have followed the footsteps of wild herds, and the basis of their productivity lies in the variety of the different scenarios on the mountain slopes. This is a culture that has shaped the landscape, which must be understood and protected if we want to preserve it.

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“La cultura que hace el paisaje” es un antología de artículos publicados por Pedro Montserrat Recoder, que fue un naturalista y ecologista apasionado, con un gran conocimiento sobre los recursos naturales de los Pirineos. Montserrat describe las laderas de las montañas como ecosistemas integrales, por donde recorre el agua como sangre por un cuerpo vivo, donde cada parte tiene una función vital en mantener el sistema vivo y equilibrado. Cada estrato de la ladera cumple una función y el paisaje ha sido formándose durante miles de años, gracias a la interacción del mundo animal con el mundo vegetal. A través de la agricultura del hombre y el pasto de sus animales se ha dado forma al paisaje como le conocemos hoy. “No se puede hablar de agricultura sin ganadería ni de esta sin las relaciones sociales, ambientales, culturales que se relacionan con la evolución del hombre y sellan el paisaje”, ha afirmado.

Desde los inhóspitos cumbres de las montañas, pasando por sus bosques, prados, pastos, campos, cultivos de secano, y llegando a las vegas con sus huertos y cultivos de regadío, la presencia cercana de distintos animales comiéndose los productos vegetales en interacción con la vida animal y microbiana bajo tierra es lo que ha nutrido y dado  forma al paisaje. Especial importancia da Montserrat al incesable labor de las lombrices para procesar todos los restos y producir humus, “crear tierra” que es un capital necesario para un suelo fértil. Sus movimientos bajo tierra funcionan como una labranza para mantener el suelo húmedo y aireado.

El autor advierte contra los monocultivos y la productividad selectiva y simplificada que con su dependencia de material traído desde fuera muchas veces acaba produciendo menos de lo que consume. Para generar biodiversidad, hay que fomentar las fuerzas y procesos naturales, que con el tiempo genera sistemas estables y bien organizados. Los pastos son una forma organizada de selección natural, donde los herbívoros domesticados han seguido las huellas de las manadas salvajes, y en la variedad de los distintos escenarios de las laderas de montaña reside la base de su productividad. Esto es una cultura que ha dado forma al paisaje, que hay que entender y proteger si queremos preservarlo.

When to harvest the olives / Cuando recoger las olivas

When is the best moment to harvest the olives? This is an on-going debate between those who advocate a constantly earlier and earlier recollection of the fruit while many still prefer to pick the fruit as ripe and as late as possible. The best moment depends on many factors as the type, usage, climate, yearly variations and in the last place, habits and likes. So to better judge this, first we better look into the growing and ripening process of the olive.

The fruit of the olive tree, the aceituna, is a drupe whose growth follows a similar curve to other drupes during a time period of around 200 days. After the fecundation, the stone (with the seed) grows quickly up until the month of July, totally dominating the volume of the fruit at this stage. With less access to water during this period follows a smaller stone. After that comes a second stage when the growth slows down ending with the hardening of the stone. In the third phase the outer part of the fruit starts growing with a biosynthesis process producing its oil and the access to water will determinate the final size of the fruit. This period usually ends in October when the olives start to change colour, but climate changes (or temporary climate variations if you prefer) is now making this happen earlier than before. This can be the way this wise and enduring tree is handling hotter weather with less water.

The maturation of the fruit, which we associate with changes to its compactness, colour, sugar content, organic acids and taste factors, that will make the fruit eatable, is a complex physical and biochemical process, controlled by genetic factors and influenced by climate and growth conditions. Different researchers and authors have proposed different more or less complicated ways to measure the matureness of the fruit, but one practical way is to look at the variations of colour. The fruit starts being intensively green but then changes as the amount of chlorophyll goes down and goes from violet to black as the amount of anthocyanin goes up.

The process of colour variations makes it possible to determinate a maturity index (as of Ferreira (1979) and Hermoso (1991)). There are eight classes of maturity going from 0 to 7, where 0 is a intensive green skin and 7 is black skin with purple pulp all the way to the stone.  To decide the maturity index you first pick around 1–2 kg of fruit at a normal height in the four different orientations of the tree. These are then mixed picking out 100 olives that is classified according to the eight classes. The maturity index is the sum of every olive in its class divided by 100, giving an index that also goes from 0 to 7.

The usage decides when to pick the fruit. If it’s to be used for oil then the index should be around 3.5 where most olives are grouped around the classes 2,3 and 4. If the fruit is to be eaten, then the preparation style decides when it is ripe enough from class 0 to 1 (green) or 5–6 (black).

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Ripening olives in September / Aceitunas madurando en septiembre

¿Cuándo es el mejor momento para cosechar las aceitunas? Este es un debate continuo entre aquellos que abogan por una recogida cada vez más temprana de la fruta, mientras que muchos todavía prefieren recoger la fruta tan madura y tan tarde como sea posible. El mejor momento depende de muchos factores como el tipo, su uso, el clima, variaciones anuales y en último lugar, hábitos y gustos. Así que para juzgar mejor esto, primero debemos mirar mejor el proceso de crecimiento y maduración de la aceituna.

El fruto del olivo, la aceituna, es una drupa cuyo crecimiento sigue una curva similar a otros drupas durante un período de tiempo de alrededor de 200 días. Después de la fecundación, el hueso (con la semilla) crece rápidamente hasta el mes de julio, dominando totalmente el volumen de la fruta en esta etapa. Con menos acceso al agua durante este período sigue un hueso más pequeño. Después de eso viene una segunda etapa cuando el crecimiento se ralentiza terminando con el endurecimiento de la piedra. En la tercera fase la parte externa de la fruta comienza a crecer con un proceso de biosíntesis produciendo su aceite y el acceso al agua determinará el tamaño final de la fruta. Este período suele terminar en octubre, cuando las aceitunas comienzan a cambiar de color, pero los cambios climáticos (o las variaciones temporales del clima, si lo prefieres) ahora está haciendo que esto suceda antes. Esto puede ser la forma en que este árbol sabio y duradero está manejando un clima más caliente y con menos agua.

La maduración de la fruta, que asociamos con cambios en su compacidad, color, contenido de azúcar, ácidos orgánicos y factores gustativos, que harán la fruta comestible, es un complejo proceso físico y bioquímico, controlado por factores genéticos e influenciado por el clima y crecimiento. Diferentes investigadores y autores han propuesto diferentes maneras más o menos complicadas para medir la madurez de la fruta, pero una manera práctica es mirar las variaciones de color. La fruta comienza a ser intensamente verde, pero luego cambia a medida que la cantidad de clorofila baja y va de violeta a negro cuando la cantidad de antocianinas sube.

El proceso de variaciones de color permite determinar un índice de madurez (según Ferreira (1979) y Hermoso (1991)). Hay ocho clases de madurez que van de 0 a 7, donde 0 es una piel verde intensiva y 7 es una piel negra con pulpa morada hasta el hueso. Para decidir el índice de madurez, primero escojemos 1-2 kg de fruta a una altura normal en las cuatro diferentes orientaciones del árbol. A continuación, se mezclan escogiendo 100 aceitunas que se clasifican de acuerdo con las ocho clases. El índice de madurez es la suma de cada olivo de su clase dividido por 100, dando un índice que también va de 0 a 7.

El uso decide cuándo recoger la fruta. Si se va a utilizar para el aceite, entonces el índice debe ser alrededor de 3,5, donde la mayoría de las aceitunas se agrupan en torno a las clases 2, 3 y 4. Si la fruta se va a comer, entonces el estilo de preparación decide cuando está lo suficientemente maduro de la clase 0 a 1 (verde) o 5-6 (negro).

Syntropic agriculture / Agricultura syntrópica

Syntropic farming uses agroforestry, putting trees, lower plants together with crops and pasture, close together to recover degraded land and create a more biodiverse and sustainable land-use simply by putting these lands to use. These areas very quickly turn into highly productive ecosystems where nutrients are formed without the use of external inputs and with emphasis on soil formation, regulation of micro-climate and favoring of the water cycle. The use of the trees acts a protective umbrella for the lower plants creating a more benign climate below and helps the areas to cope with climate change. Instead of being looked upon as a competitor for water and nutrients the trees here are seen as helpers to create more diversity, and the variety of plants growing on different levels and with different needs and development speeds form a supportive system together. The trees and other plants are constantly pruned, and the organic material is spread upon the lands, to create a quicker turnaround and soil formation. In hot climates, plants and pasturing animals are less stressed below the shade of the trees.

This method has been developed by Swiss farmer Ernst Götsch, through a long life questioning the established farming methods, dedicated to “planting, observing, testing and inventing”. Most self-taught and with a great interest for classical literature and philosophy, early in his life he was finding himself working for a prestigious research institution in a project aiming to develop more disease-resistant plants. Götsch asked himself if it was not better to improve the conditions for the existing plants than trying to modify them to adapt to the adverse conditions that was partly created by industrial agriculture. He set of in his own free time to experiment on some leased land in Germany. The more he worked on developing a balanced farming system, the more he saw that it really depended on working on the whole ecosystem.

With time the positive results started showing and Götsch started receiving invitations to show and teach his methods. Many of the invitations was from tropical countries, and in the 70-ties he was working in Costa Rica, which meant adapting his whole system to a different climate. Today Ernst Götsch is still developing his system in the Amazonian region of Brazil. “Life in Syntropy” is a new short film about his work made specially to be presented at COP21 meeting in Paris, where Syntropic Agriculture is briefly explained through practical examples and interviews.

 

Ernst Götsch from the documentary "Life in Syntropy"
Ernst Götsch from the documentary “Life in Syntropy”

 

La Agricultura Sintrópica utiliza la silvicultura, usando los árboles, las plantas más bajas junto con los cultivos y los pastizales, bien juntas para recuperar las tierras degradadas y crear un uso de la tierra más biodiverso y sostenible simplemente poniendo estas tierras en uso. Estas áreas se convierten rápidamente en ecosistemas altamente productivos donde los nutrientes se forman sin el uso de insumos externos y con énfasis en la formación del suelo, la regulación del microclima y el favorecer el ciclo del agua. El uso de los árboles actúa como un paraguas protector para las plantas inferiores creando un clima más benigno por debajo y ayuda a los cultivos a hacer frente al cambio climático. En lugar de verse como un competidor por el agua y los nutrientes, los árboles aquí se ven como ayudantes para crear más diversidad y la variedad de plantas que crecen en diferentes niveles y con diferentes necesidades y velocidades de desarrollo forman un sistema de apoyo juntos. Los árboles y otras plantas son constantemente podados, y el material orgánico se extiende sobre las tierras, para crear una conversión y formación del suelo más rápida. En climas cálidos, las plantas y los animales de pastoreo están menos estresados ​​bajo la sombra de los árboles.

Este método ha sido desarrollado por el agricultor suizo Ernst Götsch, a través de una larga vida cuestionando los métodos agrícolas establecidos, dedicados a “plantar, observar, probar e inventar”. Autodidacta y con un gran interés por la literatura y la filosofía clásica, se encontraba a principios de su vida trabajando para una prestigiosa institución de investigación en un proyecto destinado a desarrollar plantas más resistentes a las enfermedades. Götsch se preguntó si no era mejor mejorar las condiciones de las plantas existentes que tratar de modificarlas para adaptarlas a las condiciones adversas que fueron creadas en parte por la agricultura industrial. Se puso a experimentar en su propio tiempo libre en algunas tierras arrendadas en Alemania. Cuanto más trabajaba en el desarrollo de un sistema de cultivo equilibrado, más vio que realmente dependía de trabajar con en todo el ecosistema.

Con el tiempo los resultados positivos comenzaron a mostrarse y Götsch comenzó a recibir invitaciones para mostrar y enseñar sus métodos. Muchas de las invitaciones provenían de países tropicales, y en los 70 años trabajaba en Costa Rica, lo que significaba adaptar todo su sistema a un clima diferente. Hoy Ernst Götsch todavía está desarrollando su sistema en la región amazónica de Brasil. “Life in Syntropy” es un nuevo cortometraje sobre su trabajo realizado especialmente para ser presentado en la COP21 en París, donde se explica brevemente la agricultura sincrónica mediante ejemplos prácticos y entrevistas.