Reforestation with wild olive trees / Reforestación con acebuches

The planting on open lands (or replanting of forest areas) with pine and eucalyptus is mostly done for economic reasons. These are fast-growing species with great productive and reproductive capacity that produce more biomass in less time. The eucalypts, that are mostly evergreen species of the myrtle family, with its origin on and around the Australian continent, are more water demanding and less resistant to cold climate than the pine tree and are sometimes even used to dry out swamp areas. The most commonly applied variant in Europe is the eucalyptus globulus, which easily can reach a height of 30 to 50 metres and even more. The eucalypts are planted for producing timber, paper pulp and aromatic oils. The aromatic oils have therapeutic, perfumery, flavouring, antimicrobial and bio-pesticide properties (wikipedia).

The pine tree can stand the cold quite well and will easily come to dominate the forest areas with its extended and superficial root systems. Common species in Spain are the pinus halepensis, pinus nigra and pinus sylvestris.  Often they are seen as a protection to soil erosion due to their great “grip” on the ground. But creating a “pine forest” with just one species does not help to create nor protect biodiversity, nor does it stand very well against attacks by fungus or insects. The methods of planting with heavy machinery also have negative effects on soil health.

And recent events (especially the uncontrolled and violent fire this month in Portugal) have shown the great risks of massive planting of eucalyptus and pine trees. Both trees produce great amounts of volatile terpenoids and especially the eucalyptus tree will spread a forest fire (bridging protective fire corridors) due to the great ability of the leaves to catch fire and travel through the air. Being pyrophyte species they can take advantage of the forest fires through their capacity to withstand the heat and the positive effect that forest fires have on their reproductivity. The trees tend to monopolize the forest areas outnumbering the original species, thus reducing biodiversity and are by many considered invasive species and a great fire hazard. In some areas there are even official programs to eradicate them.

The olive tree (olea europaea) and its wild growing variants (olea europaea var. sylvestris) has been present on the Iberian peninsula for the last 3000 years introduced first here by the Fenicians, followed by the Romans and Arabs, developing into a great richness of subspecies. It grows on most soils into at the most 15 meter high tree or lower shrub, with great resistance to heat, draught and salinity, that can reach an age of up to 3000 years. It is not that resistant in colder climates and the wild variants have some difficulty to reproduce as the fruit is covered by a substance that counteracts reproduction, probably until it has passed through an animal intestine. On the positive side can be said that it is a specie that will not easily extend forest fires and that will develop to cohabit with other species like different oak trees, mastic, myrtle, palms and hawthorn. It produces food for wild animals, augments biodiversity and has caught interest as a resistant alternative for reforestation.

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La plantación en campo abierto (o replantación de zonas forestales) con pino y eucalipto se realiza principalmente por razones económicas. Se trata de especies de rápido crecimiento con gran capacidad productiva y reproductiva que producen más biomasa en menos tiempo. Los eucaliptos, que son en su mayoría especies de hoja perenne de la familia del mirto, con su origen en y alrededor del continente australiano, son más exigentes de agua y menos resistentes al clima frío que el pino ya veces incluso se utilizan para secar áreas pantanosas. La variante más comúnmente usado en Europa es el eucalipto globulus, que fácilmente puede alcanzar una altura de 30 a 50 metros y aún más. Los eucaliptos se plantan para producir madera, pulpa de papel y aceites aromáticos. Los aceites aromáticos tienen propiedades terapéuticas, perfumarias, aromatizantes, antimicrobianas y bio-pesticidas (wikipedia).

El pino puede soportar el frío bastante bien y puede fácilmente llegar a dominar áreas forestales con sus sistemas radiculares extendidos y superficiales. Las especies comunes en España son el pinus halepensis, pinus nigra y pinus sylvestris. A menudo son vistos como un protector a la erosión del suelo debido a su gran “agarre” en el suelo. Pero la creación de un “bosque de pinos” con una sola especie no ayuda a crear, ni proteger la biodiversidad, ni tampoco está muy resistente a los ataques de hongos o insectos. Los métodos de plantación con maquinaria pesada tine también efectos negativos para la salud del suelo.

Acontecimientos recientes (especialmente el incendio incontrolado y violento de este mes en Portugal) han mostrado los grandes riesgos de la plantación masiva de eucaliptos y pinos. Ambos árboles producen grandes cantidades de terpenoides volátiles y especialmente la gran capacidad del eucalipto para propagar un incendio forestal debido a la gran facilidad de las hojas para prender fuego y viajar por el aire. Siendo especies pirofitas pueden aprovechar los incendios forestales a través de su capacidad para soportar el calor y el efecto positivo que tienen los incendios forestales en su reproductividad. Estos árboles tienden a monopolizar las áreas forestales superando en número a las especies autóctonas, reduciendo así la biodiversidad y son considerados por mucha gente como especies invasoras y un gran peligro de incendio. En algunas áreas del mundo hay incluso programas oficiales para erradicarlos.

El olivo (olea europaea) y sus variantes silvestres (olea europaea var. Sylvestris) ha estado presente en la Península Ibérica durante los últimos 3000 años introducidos primero por los fenicios, seguidos por los romanos y árabes, desarrollándose en una gran riqueza de subespecies. Crece en la mayoría de los suelos alcanzando como máximo 15 metros de altura como árbol o en forma arbusto son más bajas, con gran resistencia al calor, la sequía y la salinidad, que puede alcanzar una edad de hasta 3000 años. Sin embargo no son tan resistentes a las heladas en climas más fríos y las variantes silvestres tener alguna dificultad para reproducirse ya que  el fruto está cubierto por una sustancia que actúa contra la reproducción, probablemente hasta que haya pasado a través del intestino de un animal. En el lado positivo se puede decir que se trata de una especie que no extiende los incendios forestales y que se desarrolla cohabitando con otras especies como diferentes tipos de robles, lentisco, mirto, palmito y el espino negro. Producen alimentos para los animales salvajes, aumentan la biodiversidad y ha captado el interés últimamente como una buena y resistente alternativa para la reforestación.