Mountain ecosystems / Ecosistemas de montaña

“La cultura que hace el paisaje” (The culture that makes the landscape) is an anthology of articles published by Pedro Montserrat Recoder, who was a passionate naturalist and ecologist, with a great knowledge about the natural resources of the Pyrenees. Montserrat describes the mountainsides as integral ecosystems, where the water runs like blood through a living body, and where all parts have a vital function part in keeping the system alive and in balance. Each stratum of the slope fulfils a function and the landscape has been forming for thousands of years, thanks to the interaction of the animal world with the plant world. Through the agriculture man and the pasture of his animals the landscape has been shaped, as we know it today. “You can not talk about agriculture without livestock or livestock without the social, environmental, cultural relationships that are related to the evolution of man and give feature to the landscape,” he has said.

From the inhospitable mountain peaks, through its forests, meadows, pastures, fields, dry land crops, and reaching the plains with its orchards and irrigated crops, the nearby presence of different animals eating the vegetal products in interaction with the microbial and animal life underground, is what has nourished and shaped the landscape. Montserrat gives special importance to the ceaseless work of earthworms to process all the remains and produce humus, “create earth” which is a necessary capital for a fertile soil. Their subsurface movements work like tillage to keep the soil humid and aerated.

The author warns against monocultures and the selective and simplified productivity that, with its dependence on material brought from outside, many times ends up producing less than what it consumes. To generate biodiversity, natural forces and processes must be encouraged, which over time generates stable and well-organized systems. Pastures are an organized form of natural selection, where domesticated herbivores have followed the footsteps of wild herds, and the basis of their productivity lies in the variety of the different scenarios on the mountain slopes. This is a culture that has shaped the landscape, which must be understood and protected if we want to preserve it.

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“La cultura que hace el paisaje” es un antología de artículos publicados por Pedro Montserrat Recoder, que fue un naturalista y ecologista apasionado, con un gran conocimiento sobre los recursos naturales de los Pirineos. Montserrat describe las laderas de las montañas como ecosistemas integrales, por donde recorre el agua como sangre por un cuerpo vivo, donde cada parte tiene una función vital en mantener el sistema vivo y equilibrado. Cada estrato de la ladera cumple una función y el paisaje ha sido formándose durante miles de años, gracias a la interacción del mundo animal con el mundo vegetal. A través de la agricultura del hombre y el pasto de sus animales se ha dado forma al paisaje como le conocemos hoy. “No se puede hablar de agricultura sin ganadería ni de esta sin las relaciones sociales, ambientales, culturales que se relacionan con la evolución del hombre y sellan el paisaje”, ha afirmado.

Desde los inhóspitos cumbres de las montañas, pasando por sus bosques, prados, pastos, campos, cultivos de secano, y llegando a las vegas con sus huertos y cultivos de regadío, la presencia cercana de distintos animales comiéndose los productos vegetales en interacción con la vida animal y microbiana bajo tierra es lo que ha nutrido y dado  forma al paisaje. Especial importancia da Montserrat al incesable labor de las lombrices para procesar todos los restos y producir humus, “crear tierra” que es un capital necesario para un suelo fértil. Sus movimientos bajo tierra funcionan como una labranza para mantener el suelo húmedo y aireado.

El autor advierte contra los monocultivos y la productividad selectiva y simplificada que con su dependencia de material traído desde fuera muchas veces acaba produciendo menos de lo que consume. Para generar biodiversidad, hay que fomentar las fuerzas y procesos naturales, que con el tiempo genera sistemas estables y bien organizados. Los pastos son una forma organizada de selección natural, donde los herbívoros domesticados han seguido las huellas de las manadas salvajes, y en la variedad de los distintos escenarios de las laderas de montaña reside la base de su productividad. Esto es una cultura que ha dado forma al paisaje, que hay que entender y proteger si queremos preservarlo.