Providing drinkable water / Proporcionar agua potable

Almost 70 % of the planet is covered by water, but only 2,5% is freshwater. The rest of the water is ocean-based, saline water. Also most of the freshwater is trapped in frozen form around the poles, as snow or ice on fields and in glaciers. So just a small fraction, as little as 0.007 % is really accessible to feed the world’s population of 6.8 billion people.

The human body is mostly made up of water, just about 60%, and we constantly loose water, leaving the body as sweat or urine. Maintaining a water balance is vital; we should drink around 2 litres of water every day as even mild dehydration has negative effects on mental and physical performance.

However, we don’t need water only for drinking, but also for producing our food and clothing and for maintaining us clean and healthy, but we are not very efficient at using the water. According to a UN estimate, water usage globally has grown twice the amount of the population growth during the same time period.  In 2010, the UN General Assembly recognized the access to safe and affordable water and sanitation a basic human right.

The absence of safe drinking and sanitation water exposes individuals to avoidable health hazards. Around 1–2 billion people lack access to safe drinking water, and tens of thousands die every week of diseases related to water contamination. Though some areas of the planets have abundant freshwater resources, other parts, and increasingly due to climate change, are suffering from gradually rising water scarcity and competition for access to safe water. By 2025, half of the world’s population will be living in water-stressed areas.

When Microsoft founder and billionaire, Bill Gates, recently was seen on a video drinking water, that just minutes ago had been sanitary sludge, it caused a lot of attention. Gates was illustrating the fact that sanitary water can be treated and recycled into readily usable freshwater through an industrial process and the particular equipment he was looking at has been targeted for areas in developing countries lacking freshwater and sanitation.

We now face the future challenge to provide drinking water to our growing population, while wisely and effectively managing the scarce resource of water available and use all our technological resources to do so.

 

Casi el 70 % del planeta está cubierto por agua, pero solo el 2,5 % es agua dulce. El resto del agua es agua salina presente en los océanos. Además, la mayor parte del agua dulce está atrapada en forma congelada alrededor de los polos, como nieve o hielo en el suelo y en los glaciares. Entonces, solo una pequeña fracción, tan poco como 0.007 % es realmente accesible para alimentar a la población mundial de 6.8 mil millones de personas.

El cuerpo humano está compuesto principalmente de agua, aproximadamente el 60 %, y constantemente perdemos agua, que deja el cuerpo en forma de sudor u orina. Mantener un equilibrio hídrico es vital; debemos beber alrededor de 2 litros de agua todos los días, ya que incluso una deshidratación leve tiene efectos negativos en el rendimiento mental y físico.

Sin embargo, no necesitamos agua solo para beber, sino también para producir nuestra comida y ropa y para mantenernos limpios y saludables, pero no somos muy eficientes en el uso del agua. Según una estimación de la ONU, el uso de agua a nivel mundial ha crecido el doble de la cantidad de crecimiento de la población durante el mismo período de tiempo. En 2010, la Asamblea General de la ONU reconoció el acceso al agua potable y al saneamiento como un derecho humano básico.

La ausencia de agua potable y saneamiento expone a las personas a riesgos de salud que son evitables. Alrededor de 1–2 mil millones de personas carecen de acceso al agua potable y decenas de miles mueren cada semana por enfermedades relacionadas con la contaminación del agua. Aunque algunas áreas de los planetas tienen abundantes recursos de agua dulce, otras partes, y cada vez más debido al cambio climático, están sufriendo una escasez gradual de agua y una competencia por el acceso a agua segura. Para 2025, la mitad de la población mundial vivirá en zonas con escasez de agua.

Cuando el fundador y multimillonario de Microsoft, Bill Gates, fue visto recientemente en un video bebiendo agua, que solo unos minutos antes había sido un lodo sanitario, causó mucha atención. Gates estaba ilustrando el hecho de que el agua sanitaria puede tratarse y reciclarse en agua dulce fácilmente utilizable a través de un proceso industrial y el equipo particular que estaba mirando se ha dirigido a áreas en países en desarrollo que carecen de agua dulce y saneamiento.

Nos enfrentamos ahora al desafío futuro de proporcionar agua potable a nuestra creciente población, al mismo tiempo que administrando sabiamente y efectivamente el escaso recurso de agua disponible, usando todos nuestros recursos tecnológicos para hacerlo.