Grow in lightness / Crecer en levedad

Before the industrialization, the only energy sources that were available to us, if we wanted to get physical work done, were our own muscle power and what could be accomplished by use of animals, fire, water or wind.  All of them in some way them were made possible by the continuous energy flow from the sun, which is the base of all organic activity and even the weather cycles. From this energy flow we got food in different forms and material to use, but the energy concentration in them was rather low.

With coal and oil we got access to a concentrated energy form that we had never known before, that catapulted our development in a totally new way. A steam engine could make the work of hundreds of men and animals. Oil can be transported to whatever place we need to go and with just one liter of oil we get 25 tons of highly compacted organic material. One coffee cup can lift a car up to the top of the Eiffel tower and with 50 liters we can do the same work as 1000 men in one day.

It is evident that we are not paying the real price for this abundant asset, as the cost we see is just the one of bringing it out of the ground and refining it to whatever product we like. Nobody is paying for putting back again the same amount of energy as we bring out. And oil is of course not just used for combustion to drive machines, but is and integral part of producing our clothes, our furniture, our medicines and our food, just to mention a few examples.

We have become so totally dependent on a continuous flow of cheap energy to drive and maintain an ever hungrier planet that we don’t even see that it is oil that is flowing in our societies veins and keep it’s enormous heart beating. Oil is the real money and its unreal price the reason for and ever-financial sector. The petroleum that lies under our feet has taken millions of years to create and now we are using as much of it as we can in just couple of decades. What will we do when there is less and less oil to be found in the future?

In spite of our low consumption cars and low energy lamps, we beat new energy consumption records every year. As we now have reached the peak of production capacity and have to cope with a deficit between what we want use and what we can manage to bring out, we need use the rest of the oil with better criteria in the future. It is evident that we need to learn to give priority to vital products like perhaps vital medical equipment instead of producing a never-ending flow of low quality and unneeded things that almost instantly gets thrown away, like plastic bags and give-away toys.

How can we go from a high-energy society to a low-energy one?

How can we “grow in lightness” and learn to live with less?

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Antes de la industrialización las únicas fuentes de energía que estaban disponibles para nosotros, si queríamos realizar algún trabajo físico, fueron nuestra propia fuerza muscular y lo que podría lograrse mediante el uso de animales, fuego, agua o viento. Todos ellos, de alguna manera ellos son posibles por el continuado flujo de energía del sol, que es la base de toda la actividad orgánica e incluso los ciclos climáticos. A partir de este flujo de energía se generó la comida en diferentes formas y diferentes materiales para utilizar, pero la concentración de energía en ellos era más bien baja.

Con el carbón y el petróleo tuvimos acceso a una forma de energía concentrada que nunca habíamos conocido antes, que catapultó a nuestro desarrollo de una manera totalmente nueva. Una máquina de vapor podía hacer el trabajo de cientos de hombres y animales. El petróleo puede ser transportado a cualquier lugar donde queremos ir y en sólo un litro de petróleo obtenemos 25 toneladas de material orgánico altamente compactada. Una taza de café puede elevar un coche hasta el cima de la torre Eiffel y con 50 litros se puede hacer el mismo trabajo que con 1000 hombres, en un solo día.

Es evidente que no estamos pagando el precio real de este activo abundante, ya que el coste que vemos es sólo de sacarlo de la tierra para refinarlo para cualquier producto que nos guste. Nadie está pagando por reponer de nuevo la misma cantidad de energía. Y el petróleo, por supuesto, no sólo se utiliza para la combustión de las máquinas, sino que es parte integral en la producción de nuestra ropa, nuestros muebles, nuestros medicinas y nuestros alimentos, sólo por dar algunos ejemplos.

Hemos llegado a ser tan totalmente dependientes de un flujo continuo de energía barata para mover una sociedad cada vez más hambrienta de ella, que no vemos que es justo el petróleo que fluye en las venas de la sociedad, manteniendo su enorme corazón latiendo. El petróleo es el dinero real y su precio irreal el motivo de un cada vez más hinchado sector financiero. El petróleo que yace bajo nuestros pies ha necesitado millones de años para generarse y ahora estamos usando tanto como sea posible en tan sólo un par de décadas. ¿Qué vamos a hacer cuando hay menos y menos petróleo en el futuro?

A pesar de nuestros vehículos y lámparas de bajo consumo, batimos nuevos records de consumo de energía cada año. Como ya hemos alcanzado el pico de la capacidad de producción tenemos que hacer frente a un déficit entre lo que queremos y lo que podemos extraer, es necesario utilizar el resto del petróleo con un mejor criterio en el futuro. Es evidente que tenemos que aprender a dar prioridad a los productos vitales como el material médico, en lugar de producir un flujo interminable de cosas innecesarias y de baja calidad que se tiran casi al instante, como las bolsas de plástico y juguetes regalo.

¿Cómo podemos pasar de una sociedad de alta energía a una sociedad de baja energía?

¿Cómo podemos crecer “en levedad” y aprender a vivir con menos?

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