Land is power / Tierra es poder

In the dawn of agriculture, when the hunters & collectors settled down to become the first farmers there was no need for neither money nor barter as population was scarce and the sense of community and inter-dependence was strong among them. Resources were shared and goods and services was given away without expecting any service in return, knowing that at any given point they would be needing something from the others. There were also plenty of lands that could be used as a great pantry for hunting and fishing and for taking fruits, seeds, nuts and wood from nature’s abundance just like their ancestor had always done. Great care was kept not take out more from those resources than what was produced to keep the natures balance.

As the population increased and the societies grew more complex, social hierarchies took form, giving birth to trade, with marketplaces turning into the first cities. When population became more dense, farmers started to create more defined common lands for the shared functions (like where wood could be taken or where the animals would pasture) and gave more definition to the lands that was cultivated individually, even if there was no such thing as private property.

With the growing power of the city-states, their need for resources augmented, and hungry eyes were now posed on the farmer’s abundant food production and the farmers became obliged to pay direct tribute, in the form of their produce, to their rulers for protection or simply to escape from violent punishment. The city-states soon came into conflict with each other and money as we know it was invented to pay for the costly military expeditions and the population was now obliged to hand in their taxes in monetary form, which forced them into doing trade with and give services to the soldiers. Trade flourished and the cities soon filled with people specialised in different occupations without any land of their own to cultivate.

It was in the cities that the density first forged the concept of private property. The rulers now started to take interest in the surrounding countryside that up until now had been commonly managed, and laws were created to tax the farmers much harder and to transfer common lands into private property in the name of productivity, as farmers often was seen as lazy, not working hard enough to produce more. The idea was now to make farmers work even harder to provide for the cities increasing needs.

This led to a growing number of land conflicts, with numerous farmer revolts that mostly ended violently to the rulers advantage, followed by great concentrations of woods and farmlands into the hands of nobility, changing the scale of agriculture into ever growing extensions. And on the verge of the industrial revolution most small farmers had become a landless workforce, leaving the big farms where they laboured under harsh conditions, on their way to become cheap workforce in the cities. With this the producers soon became consumers and nature was seen, rather than a resource, as an enemy that had to be dominated and controlled.

This tendency became even more accentuated as even agriculture was industrialised, fuelled by oil and fertilizers and cities thrived on cheap energy as the rural areas were more or less abandoned. Everything just became a commodity that could be bought, and money flowed as everyone could get cheap loans for whatever need. We were educated to consume like there were no tomorrow and the Earths abundant resources were depilated in just a couple of generations.

Now as we can see an end to cheap fossil fuel and the threat of collapse of the evermore debt burdened financial systems, together with the climate and resource crisis, the question lies if not our future might just lie in less complex societies, that mix urban and rural contexts to become more self-sustaining, more respectful to our only planet and less resource-hungry, taking inspiration from the first farmers circular economy and small-scale farming techniques.


En los albores de la agricultura, cuando los cazadores y recolectores se asentaron para convertirse en los primeros agricultores, no había ninguna necesidad ni de dinero ni trueques, ya que la población era escasa y el sentido de comunidad e interdependencia muy fuerte entre ellos. Se compartieron recursos y se entregaron bienes y servicios sin esperar ninguna contraprestación sabiendo que en algún momento necesitarían algo de los demás. También exitista una abundancia de tierras y bosques que podían usarse como una gran despensa para cazar y pescar y para coger frutas, semillas, nueces y madera, como siempre lo habían hecho su antepasados. Se tuvo mucho cuidado de no quitar más de lo que se produjo para mantener el equilibrio de la naturaleza.

A medida que la población aumentó y las sociedades se volvieron más complejas, se formaron jerarquías sociales, que dieron origen al comercio, y los lugares de mercados se convirtieron en las primeras ciudades. A medida que la población se volvió más densa, los agricultores comenzaron a crear tierras comunales más definidas para las funciones compartidas (como dónde se podía coger madera o donde los animales pastarían) y dieron más definición a las tierras que se cultivaban individualmente, aunque todavía sin el concepto de la propiedad privada.

Con el creciente poder de las ciudades-estado, su necesidad de recursos aumentó, y ojos ansiosos se posaron ahora en la abundante producción de alimentos del agricultor y los agricultores se vieron obligados a tributar directamente, en forma de sus productos, a sus gobernantes para su protección. o simplemente para escapar un castigo violento. Las ciudades-estado pronto entraron en conflicto y con el dinero, en la forma que conocemos hoy, se inventó para pagar las costosas expediciones militares y la población ahora se vio obligada a entregar sus impuestos en forma monetaria, lo que los obligó a comerciar con y prestar servicios a los soldados. El comercio floreció y las ciudades pronto se llenaron de personas especializadas en diferentes ocupaciones sin ninguna tierra propia para cultivar.

Fue en las ciudades donde la densidad forjó por primera vez el concepto de propiedad privada. Los gobernantes ahora comenzaron a interesarse por el campo circundante que hasta ahora se había administrado comúnmente, y se crearon leyes para gravar a los agricultores mucho más y transferir tierras comunes a la propiedad privada en nombre de la productividad, ya que a menudo se veía a los agricultores como perezosos, no trabajando lo suficiente como para producir más. La idea ahora era hacer que los agricultores trabajasen aún más para satisfacer las crecientes necesidades de las ciudades.

Esto condujo a un creciente número de conflictos por la tierra, con numerosas revueltas de granjeros que terminaron violentamente en beneficio de los gobernantes, seguidas de grandes concentraciones de bosques y tierras de cultivo en manos de la nobleza, cambiando la escala de la agricultura a extensiones cada vez mayores. Y al borde de la revolución industrial, la mayoría de los pequeños agricultores se habían convertido en mano de obra sin tierra dejando las grandes granjas donde trabajaban en condiciones difíciles, en su camino para convertirse en mano de obra barata en las ciudades. Con esto, los productores pronto se convirtieron en consumidores y la naturaleza fue vista como un enemigo que tenía que ser dominado y controlado.

Esta tendencia continuó acentuándose cada vez más, ya que incluso la agricultura fue industrializada, impulsada por el petróleo y fertilizantes y las ciudades prosperaron con energía barata a medida que las áreas rurales se volvieron más o menos abandonadas. Todo se convirtió en una mercancía que se podía comprar, y el dinero fluyó ya que todos podían obtener préstamos baratos para cualquier necesidad. Fuimos educados para consumir como si no hubiera mañana y los abundantes recursos de la Tierra se depilaron en solo un par de generaciones.

Ahora que podemos ver el fin del combustible fósil barato y la amenaza del colapso de los sistemas financieros cada vez más agobiados por la deuda, junto con la crisis climática y de los recursos, la pregunta es si nuestro futuro podría estar en sociedades menos complejas que mezclan lo urbano y los contextos rurales para ser más autosuficientes, más respetuosos con nuestro único planeta y menos hambrientos de recursos, inspirados en la primera economía circular de los agricultores y las técnicas de agricultura a pequeña escala.