Towards a new mindset / Hacia una nueva mentalidad

Mankind have become so accustomed that “bigger is better” and that the future is an ever-higher growth curve that, questioning these goals has become almost unnatural and heretic. Through the industrialization we have seen that there can be benefits of scale in almost every manufacturing activity, producing more goods at a lower price. The production of our vital foodstuffs is been treated like any other goods and takes cheap energy, abundant water, and climate stability for granted. But behind that truth there is also environmental and health costs that are not being taking into account by an industry that wont see or take the responsibility for the true costs of industrial agriculture.

More 40% of all land is being used for agriculture, which is more than 60 times of all urban and suburban areas. Agriculture is generating 30% of al greenhouse gas emissions, making it the biggest contributor to climate change. More emissions are generated by agricultural activity than from all electricity and industry or from all the transports.* And that is just too feed the current world population but not the perhaps nine billion inhabitants of the year 2050. As we hardly can devour more natural resources than today in the future, we better learn how to produce more and better food with less resources and less impact.

This short film by the architects Dominic Balmforth and Charles Bessard on Danish pig farming gives a glimpse of another kind of logic. A new and interesting logic that tells us that producing food with higher quality can be a way for the farmer to make a better living while preserving biological diversity. Land that was used only to produce animal feed can be freed for producing a much greater variety of food. In it’s simple way it is really quite an “eye opener”.

*) Source: Jonathan Foley, University of Minnesota, USA

ReDane from Elk Film on Vimeo.

El hombre se ha acostumbrado a “cuanto más grande, mejor” y que el futuro es una curva de crecimiento cada vez mayor y cuestionar estos objetivos se ha convertido en algo casi antinatural y hereje. Con la industrialización hemos visto que puede haber beneficios de escala en casi todas las actividades de fabricación, produciendo más bienes a un precio inferior. La producción de nuestros alimentos vitales se ha tratado como cualquier otra mercancía y se ha dado por hecho el acceso a energía barata, agua abundante y la estabilidad climática. Pero detrás de esa verdad también hay costes ambientales y de salud que no están se está tomando en cuenta por parte de una industria que no suele ver o tomar la responsabilidad de los costes reales de la agricultura industrial.

Más del 40% de toda la tierra está siendo utilizado para la agricultura, que es más de 60 veces de todas las zonas urbanas y suburbanas. La agricultura está generando el 30% de las emisiones de gases de efecto invernadero, por lo que es el mayor contribuyente al cambio climático. Más emisiones son generadas por la actividad agrícola que de toda la electricidad y la industria o de todos los transportes.* Y eso para alimentar a la población mundial actual, pero no los tal vez nueve mil millones habitantes del año 2050. Como difícilmente podemos devorar más recursos naturales en el futuro, tendrémos que  aprender a producir más y mejores alimentos con menos recursos y menos impacto.

Este cortometraje por los arquitectos Dominic Balmforth y Charles Bessard sobre la cría de cerdos danés da una idea de otro tipo de lógica. Un nuevo e interesante lógica que nos dice que la producción de alimentos con mayor calidad puede ser una manera para que el agricultor ganarse mejor la vida, preservando al mismo tiempo la diversidad biológica. El suelo que se ha utilizado sólo para producir pienso animales puede ser liberado para producir una mayor variedad de alimentos. A su manera sencilla realmente es toda una “revelación”.

*) Fuente: Jonathan Foley, Universidad de Minnesota, EE.UU.

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