Our first olive oil / Primera cosecha de oliva

During a couple of intensive days at the beginning of November we had the chance to learn from Josep , the former owner, how to pick the olives. Previously we had bought sacks and barrels to collect the fruit and some blue tarpaulins, which we thought would be useful to put under the trees. Josep brought all the other necessary material to get the olives down from the trees, nets to cover the ground, a compressor to drive a special “broom” which vibrates and some simple sticks which you use to hit the branches and make the olives fall down. “Bad”, was the first thing he said when he saw the tarpaulins, because these are impossible to handle when it is windy, but they do make you feel productive because the falling olives makes a lot of noise …

After the first day of working with the trees, collecting fruit and filling up the sacks, your whole body aches but the feeling is very satisfying. And we had great weather, even hot enough to go for an improvised afternoon swim. In the end we managed to pick a symbolic amount of 677 kg of olives which turned into 107 litres of shining oil. We used a local olive press in the village, a bit too industrial for my taste, but the quickest solution for this first year. Next year we will look for a better press which gives a higher quality oil.

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Durante un par de intensos  días a principios de noviembre tuvimos la oportunidad de aprender a recoger las aceitunas con Josep, el antiguo propietario. Antes habíamos comprado sacos y gavetas para recoger la fruta y unas lonas de plástico de un alegre color azul. Josep trajo todo el resto del material necesario para recoger las aceitunas: mallas para cubrir el suelo, un compresor para conducir el vareador especial que vibra, sacudiendo las ramas y algunos palos simples que se utilizan para golpear las ramas y hacer que las aceitunas caigan. “Mal”, fué lo primero que dijo al ver las lonas que habíamos extendido. Cuando sopla el viento las lonas se hinchan convirtiéndose en velas imposibles de manejar. Lástima, porque  la aceituna, al caer en ellas hace mucho ruido, al contrario que con las silenciosas redes, con las que pareces no recoger apenas nada.

Tras un primer día de trabajo con los árboles, recogiendo la fruta y llenando sacos, te duele todo el cuerpo, pero la sensación es muy satisfactoria. Tuvimos muy buen tiempo, incluso demasiado calor,  lo que nos dió la excusa de darnos un baño en el mar…. En noviembre! Al final pudimos recoger la cantidad testimonial de 677 kilos de aceitunas que se convirtieron en 107 litros de brillante aceite. Con ellas fuimos a un molino de aceite local en el pueblo, demasiado industrial para mi gusto, pero la solución más rápida para el primer año. El año que viene buscaremos una  solución mejor que de un aceite de mayor calidad.

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