The Hidden Life of Trees / La vida secreta de los árboles

In this revealing book the author, Peter Wohlleben, opens up the fascinating and hidden world of trees to us, and describes how they communicate with each other, how they protect each other and care for the young, the old and the sick so that they all can live together much longer. Recent research has shown how the trees of the same species like beech, oak or spruce, are connected by a far-reaching network of roots and where often also are involved the fine filaments of benign fungi who help the trees so both of them can get mutual benefits from this.

Together the trees create an ecosystem that absorbs the abrupt changes in temperature, stores water and humidifies the air. A forest is really a super-organism, a bit like an anthill. A group of trees often extend their cups to form a single cup, dividing the light and balancing their own growth possibilities as new generations develop slowly in the shade under large ones, preparing to replace them the day they come to an end. The trunks of fallen trees that are several hundred years can stay alive thanks to the fact that they receive sugars and other nutrients from their neighbors as they can not make their own photosynthesis anymore.

Trees have their own defenses and are able to send out signals, by emitting odorous substances or communicating by the roots with others when some kind of threat arrives. Wohlleben recounts how giraffes on the African savannah feed on the leaves of the acacia trees and how these trees protect their leaves by sending out toxic substances to them. But the giraffes know this and quickly pass on to another tree, often acting against the wind, a little further on which has not yet been notified. Not only can trees make its toxic leaves, but they also have their own insecticides to kill an attacking insect on its bark and can also produce a sweet scent to attract predators of insects that lurks them.

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En este libro revelador nos abre el autor, Peter Wohlleben, el fascinante y oculto mundo de los arboles, y nos enseña como comunican entre si, como se protegen y como cuidan a pequeños, viejos y enfermos para todos puedan vivir juntos mucho más tiempo. Reciente investigación ha mostrado como los arboles de la misma especie, sean hayas, robles o píceas, estén conectados por una red de raíces que se extiende a su alrededor y muchas veces interviene también los finos filamentos de hongos benignos con quien colabora los arboles para conseguir ventajas mutuas.

Juntos crean los arboles un ecosistema que amortigua los fuertes cambios de temperatura, almacena agua y humidifica el aire. Realmente es un bosque un súper-organismo, un poco como un hormiguero. Un grupo de arboles extienden a menudo sus copas para formar una única copa, repartiéndose la luz y equilibrando sus posibilidades mientras las nuevas generaciones se desarrollan lentamente en la sombra por debajo de los árboles grandes, preparándose para sustituirles el día que haya llegado a su fin. Los troncos que quedan de arboles caídos desde hace varios cientos de años puedes seguir vivos gracias a recibir azucares y otros nutrientes de sus vecinos aunque no puedan hacer su propio fotosíntesis.

Los árboles cuentan con defensas propias y son capaces de señalar, emitiendo sustancias olorosas y comunicándose por las raíces con los demás cuando llega algún tipo de amenaza. Wohlleben cuenta como las jirafas en la sabana africana se alimenta de las hojas de las acacias y los arboles se protegen enviando sustancias tóxicas a sus hojas. Pero las jirafas lo saben y pasan pronto a otro árbol un poco más adelante, contra el viento, que todavía no ha sido avisado. No solo pueden los árboles hacer volver sus hojas tóxicas, sino cuentan con sus propias insecticidas para acabar con un ataque a su corteza y pueden producir un dulce olor que atraiga los depredadores de los insectos que les asecha.